Un espejo barroco, olvidado durante años, ha recuperado su brillo y encanto con un acabado en tonos vintage y envejecidos.
Relato
Este espejo, que una vez adornó la entrada de una vieja mansión en ruinas, guardaba un secreto: reflejaba no solo imágenes, sino emociones olvidadas. Durante décadas, acumuló el eco de risas y suspiros de quienes se miraron en él.
Ahora, con su nueva apariencia fresca y luminosa, está listo para continuar su misión: guardar momentos especiales y susurrarlos al alma de quien lo contemple.
Comenzamos a limpiarlo, a lijarlo y a darle una mano de pintura
